miércoles, 2 de junio de 2010

UN ESFUERZO POR RESCATAR LA ESENCIA GUARANI

UN ESFUERZO POR RESCATAR LA ESENCIA GUARANÍ
Publicado en ElDeber.com.bo
Leer original (hacer clic) en: http://groups.google.com.py/group/guarani-nee/web/un-esfuerzo-por-rescatar-la-esencia-guarani

Carlos Sánchez Cary lanzó un libro para enseñar el idioma nativo. Tiene más por hacer. “Ahora se le da más importancia a la lengua guaraní y eso ha valorizado al indígena, que antes se sentía despreciado, porque nadie se interesaba en su lengua ni en su cultura”, afirma.
Apenas oyó hablar de la intención de hacer que todos los bolivianos aprendan los idiomas nativos, el profesor Carlos Sánchez Cary supo que era el momento de trabajar en esa antigua idea que rondó su cabeza cada vez con más fuerza: preparar un texto de guaraní para principiantes.
Hoy, este libro, de 30 páginas, es una realidad y está listo para ser presentado la primera quincena de marzo. “Ya habían textos en guaraní, pero sólo para quien ya hablaba guaraní. Mi idea era hacer un texto básico para personas monolingües castellanas, que tienen interés en aprender este idioma nativo”, explica Sánchez.
Conocer la experiencia de vida de este docente es la mejor forma de entender la razón que lo impulsó a trabajar en este texto, que lleva como título Aprendiendo guaraní. Nacido en la comunidad Tacuarembó, dentro de la capitanía Charagua Norte, este hijo de originarios aprendió a hablar en español antes que en guaraní. La razón para que esto sucediera así era simple: su padre, ansioso de que el chico se eduque y tenga una profesión, creía que el guaraní no le iba a ayudar, pues en la escuela las profesoras sólo hablaban español. “Sé que mi padre quería sólo lo mejor para mí, trataba de evitarme el sufrimiento, pero ¿cómo iba a ser un guaraní que no habla guaraní?”, explica Carlos.
Decidió aprender la lengua nativa por su cuenta, pues se sentía raro de ser un guaraní y no poder hablar como tal. Luego ingresó en la Escuela Normal Rural Humberto Ibáñez Soruco y se graduó como docente. Hoy, Carlos ejerce como maestro de ciclo básico en la escuela Jacinto Román, a 14 km de Charagua.
“Ahora se le da más importancia a la lengua guaraní y eso ha valorizado al indígena, que antes se sentía despreciado, porque nadie se interesaba en su lengua ni en su cultura”, afirma. Eso, incluso afectó el estilo de vida de los lugareños, indica. “Había gente que no sabía dónde situarse, porque era guaraní pero hablaba castellano. O querían ser de habla castellana, pero no los aceptaban. Eso ya ha cambiado; ahora ya todos sienten que son iguales y no se avergüenzan de saber hablar el idioma nativo”, dice al recordar episodios que vio en las comunidades que integran su zona.
Con todos esos antecedentes, Carlos considera que su libro llega en un momento oportuno, en el que mucha gente, por estudio, por trabajo o por simple curiosidad necesita aprender guaraní. “En las normales empiezan a aplicar ya la enseñanza de idiomas nativos porque es parte de lo que se debe dar en la escuela. En la de Camiri, por ejemplo, hay varios estudiantes que no tienen esa base, sólo hablan castellano, entonces tropezaban con materias que se daban en guaraní”, cuenta. También ha notado que ahora, por temas de turismo o de trabajo, hay profesionales que necesitan ir a la zona donde habitan familias guaraníes y deben aprender a relacionarse. “Cuando una persona llega a la comunidad y habla en su idioma, el guaraní se siente contento. Por eso escribí este libro, para que la gente pueda conocer lo básico del idioma, lo que se usa a diario”, señala.
Saber que hay gente interesada en aprender guaraní es una gran alegría para los pueblos de Charagua Norte. El hecho de que palabras como ‘iyambae’ se hubieran hecho tan populares es una experiencia distinta para los lugareños. “Significa soy yo y nadie más... Es una expresión que se utiliza a menudo, para decir que no tenemos dueño, pero actualmente hemos visto que mucha puede adquirir otro sentido, porque hay gente que (al utilizarla) se apodera de nosotros y si eso sucede, ya no somos sin dueño”, apunta.
En los 13 años que lleva como maestro, Carlos ha aprendido que en las escuelas todavía hay mucho por hacer por el rescate de la cultura guaraní. Por lo pronto, sabe que lograr que todos dominen la lengua nativa ya no será tan difícil, pero hay otros aspectos que necesitan ser estudiados. Uno de ellos está vinculado al rescate de la música, la danza, la artesanía y la gastronomía. Son temas sobre los que tiene planes concretos, como responsable de educación y cultura de la capitanía que incluye a 30 comunidades.
El hecho de que no haya quién toque una flauta, o que las danzas típicas vayan siendo desplazadas por la música instrumentada que llega en discos compactos, representan señales de alerta para Carlos Sánchez Cary.
“La artesanía se está perdiendo, ya no hay piezas hechas de barro. Y en la cocina diaria ya no se usa el urucú, sino la bolsita con el colorante listo para usar. El maíz se ha cambiado por el arroz o por el fideo. Con decir que hay quien cambia un quintal de maíz por 3 kilos de arroz. He pensado en valorizar esto desde la escuela, pero hay que buscar quién enseñe”, dice.
Claudia Cecilia Siles

No hay comentarios:

Publicar un comentario